¡Buenas tardes de domingo! Vengo a traeros la reseña de una tercera parte muy esperada por mí y que me ha gustado y defraudado a partes iguales, un poco contradictorio, lo sé >.< Pero a continuación os explicaré con más detalle por qué.
El amor entre Cassia y Ky es imposible. Pero en su mundo, este amor es mucho más que un sentimiento: es un acto de rebeldía contra las estrictas normas de una sociedad que toma todas las decisiones de sus ciudadanos. Después de tanta lucha por encontrarse, por fin están juntos, pero por poco tiempo; Cassia debe colaborar con el Alzamiento como infiltrada en la Sociedad mientras que Ky debe trabajar en la resistencia desde el otro lado de la frontera. ¿Su amor perdurará o se desvanecerá en su lucha por ser libres?
No os imagináis las ganas que tenía de leer esta tercera y última parte de la trilogía. Esperaba que fuera un final apoteósico, un broche final a la altura para esta historia tan poco común que me estaba gustando más con cada libro. Y ahora os puedo decir que me ha decepcionado porque no me he encontrado con todo eso que esperaba: acción a raudales y un desenlace impactante. Pero por otra parte si que me ha gustado el toque único y tan personal que le ha querido dar la autora al libro, con esa prosa suya que me enamora y me hace querer marcar todas y cada una de las frases.
No podemos cambiar de rumbo si nos mostramos reacios a movernos.
Como he dicho antes, tengo sentimientos contradictorios con este libro. Creo que se debe a que esta trilogía es especial, con cada libro la autora me ha demostrado que no ha escrito una distopía normal y corriente, sino que ha intentado transmitirnos un mensaje con ella, no contar una historia sin más. Al igual que Los juegos del hambre, es una crítica a la sociedad, y ambas trilogías no dejan indiferentes a quienes las leen por su trasfondo. Pero al mismo tiempo, esperaba que al ser los anteriores libros tan lentos, este tendría un ritmo trepidante, que ocurrirían muchísimas cosas nuevas y sorprendentes y sobre todo, que me quedaría con la boca abierta con el final. Y a medida que iba avanzando en la trama, mis expectativas se fueron desinflando un poco, porque todo es demasiado pausado y creo que por esa razón el libro es tan extenso. Cosa que no me importaría en el caso de que hubiera acción en todo momento, pero en este caso hizo que el libro me pareciera pesado al principio y que me costara engancharme finalmente.
A pesar de todo esto, tengo que admitir que siento debilidad por la forma de narrar de esta magnífica escritora. Me encanta, así de simple. Desde el primer libro de la trilogía me cautivó con sus reflexiones, y creo que es una de las autoras de las que leería cualquier novela, y eso que sólo he tenido la oportunidad con esta trilogía.
Los protagonistas han madurado y evolucionado a lo largo de la historia. Cassia ya no es la chica tonta e ingenua del primer libro, lucha por lo que quiere, y aunque es paciente en algunas ocasiones, a la vez no se da por vencida. Entre Ky y Xander, me quedo con Ky, aunque me es un poco difícil elegir porque entiendo la posición de Xander, pero me gusta más la forma de actuar y la personalidad de Ky. Por otra parte, los capítulos están narrados en primera persona por los tres, y se van alternando las voces, de forma que podemos entender lo que siente cada uno y su punto de vista.
Cuando suceden cosas como esta, cuando lo que se ha hecho para ayudar sólo perjudica, cuando un bálsamo causa dolor en vez de curar, está claro lo desacertadas que pueden ser incluso las decisiones que pretenden ser justas.
Otro aspecto que me ha parecido acertado es que se deje más bien en segundo plano la historia de amor principal, porque la autora se centra en otros temas mucho más importantes para la trama. Decir también que me ha gustado reencontrarme con varios personajes secundarios que aparecieron en Juntos. Caminos cruzados, porque para mí este segundo libro es el mejor de la trilogía, sin ninguna duda, y guardo un buen recuerdo de él.
El problema de esta novela es el final. Me quedé pensando, ¿y esto es todo? ¿Ya está? ¿Se acabó? Me esperaba un final totalmente distinto, para que negarlo, aunque tampoco me defraudó la forma en la que se resuelve todo. Es un final bonito y acertado, pero como he dicho al principio de la reseña, quería que fuera algo increíble, que me dejara con el corazón en un puño o una sonrisa en la cara. Aún así, recomiendo la trilogía. No creo que pueda gustar a todo el mundo, porque tiene sus fallos y es un tanto lenta, pero merece la pena tan sólo por lo que la autora intenta transmitirnos con ella.
Juntos. Liberación es el broche final para una trilogía distópica repleta de reflexiones sobre la vida, la sociedad y las personas. Es un canto a la esperanza y guarda un mensaje muy especial entre sus páginas. ¿Lo difícil? Ser capaces de entenderlo.
3,5/5
Agradecimientos a Montena por el ejemplar.
















































